miércoles, 2 de agosto de 2017

Somos machistas


El sistema patriarcal, desde que eramos unos bebés, nos ha construido a cada uno de nosotros con sesgos machistas. Todos los hombres somos machistas. Unos más y otros menos, pero en el fondo de nuestro ser tenemos sesgos machistas. Sesgos machistas que han llegado a interiorizarse hasta en la propia mujer, llegando a ver normal en algunos casos esta subordinación. Una especie de síndrome de Estocolmo.

Somos machistas, y el primer paso para dejar de serlo es reconocerlo. La sociedad patriarcal nos ha inculcado que el hombre debe ser el "macho alfa", mientras que la mujer es por "naturaleza" un individuo inferior. Esto, obviamente, es absurdo. La mujer no es inferior en ningún aspecto, y el siguiente paso de todo hombre es reconocer esto: la mujer es igual al hombre. El paso posterior a esto es apoyar el feminismo, y, por lo tanto, la igualdad plena y total entre mujeres y hombres. Porque "no hace falta ser la causa para defender la causa".

Hay hombres más o menos machistas. No todos somos igual de machistas. Hay hombres abiertamente machistas y defensores de éste y hombres aliados del feminismo o feministas, como mejor lo quiera definir cada uno. Unos son machistas por iniciativa propia, e incluso ideológica, y otros por mero "instinto", producto de la pertenencia a una sociedad patriarcal. Debemos luchar contra este "instinto", contra esos micromachismos que están tan presentes entre la población.

Lo he afirmado anteriormente, todos los hombres para dejar de ser machistas debemos reconocer que lo somos. Tal vez, parte de la culpa no la tenemos muchos de nosotros, pero si tenemos la otra parte. Tenemos una responsabilidad, y esa responsabilidad pasa por acabar con el machismo y conseguir la igualdad, por medio del feminismo, que, indudablemente, debe ser liderado por las mujeres.

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